lunes, 8 de agosto de 2016

Romanos 5:1-2 - Tenemos Paz Con Dios Por Medio De Nuestra Fe En Jesús; Por Lo Tanto, Podemos Estar Gozosos Por El Retorno De Jesús


01 TENEMOS PAZ CON DIOS POR MEDIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Estar en paz con Dios es un tema que preocupa a muchos cristianos. Se preocupan cuando se equivocan porque piensan que pierden su paz con Dios. Cuando se equivocan, piensan que Dios está enojado con ellos y que tienen que hacer algunas cosas antes de volver a estar en paz con Dios. 

Les preocupa perder la paz con Dios porque estar en guerra con Dios significa –según la forma religiosa de pensar de algunas personas- que Dios va a enviarle bombas y misiles como para destrozar sus vidas (como al fin y al cabo, están en guerra). Tienen esta imagen de un Dios belicoso que no estará tranquilo hasta no hacerles pagar cada mal pensamiento, cada mala obra y cada mal dicho. Tienen la imagen de este Dios rencoroso que guardará venganza contra los que se equivocan, y que no quedará satisfecho hasta no descargar sobre ellos toda su ira y furor como para hacerles pagar hasta el último centavo de sus pecados. 

Entonces prefieren estar en paz con Dios para que Dios no les haga nada malo. Hacen de todo para estar bien con Dios, y de ahí nace la justicia propia, de una consciencia acusada por el pecado. 

Pero según Romanos 5:1, no necesitamos hacer ninguna de esas cosas para estar en paz con Dios. Leamos Romanos 5:1 para ver lo único que es realmente necesario para estar en paz con Dios:

Romanos 5:1, Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

Dice que, después de ya estar justificados por la fe (después de creer en Jesús), ya tenemos paz para con Dios por medio del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Es decir, el instante en el que tú crees en Jesús, todas las “armas” y la “agresividad” son puestas a un lado y se declara la paz entre ti y Dios. No más bastó creer en Jesús para “apaciguar la ira” de éste Dios “belicoso, rencoroso y vengador”. 

No es por lo que hagamos nosotros sino por lo que El hizo por nosotros en la cruz. Entonces si tú no hiciste nada para estar en paz con Dios (sino solamente creer en Jesús), ¿qué te hace pensar que hay alguna equivocación o algún pecado que puedas cometer que quite la paz entre ti y Dios? La realidad es que no hay nada que tú puedas hacer que pueda quitar tu paz con Dios. No hay nada que tú puedas hacer que lo haga a Dios “declararte la guerra” otra vez. Estás eternamente en paz con Dios porque has creído en la muerte de Su Hijo Jesucristo. 

Es más, Dios prometió en Isaías 54:9 que nunca más estaría enojado contigo: 

Isaías 54:9, Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré.

Nota que Dios dice que Él HA JURADO nunca más estar enojado contigo. No hace falta que Dios jure, pero como para fortalecer nuestra fe, El JURA que nunca más estaría enojado con nosotros. Las personas juramos cuando queremos decirle a la otra persona que sí o sí, se va a cumplir lo que le estamos jurando. Pero las personas a veces mentimos. Dios no puede mentir: 

Números 23:19, Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
Hebreos 6:18… es imposible que Dios mienta...

Dios siempre nos promete cosas buenas, y todo lo que Dios promete, Él lo cumple. Este versículo nos dice que Dios nos JURA que Él no volvería a enojarse con nosotros, como para que estemos recontra segurísimos que es verdad. En términos humanos, un juramente tiene mayor peso que una promesa. 

No hace falta que Dios jure. Sus promesas nos bastan, porque Él no puede mentirnos. Pero de todos modos, Él nos jura como para fortalecer nuestra fe y como para que nunca dudemos de esto: que nunca dudemos que Él NUNCA MÁS SE VA A ENOJAR CON NOSOTROS. 

Éste juramento se encuentra en Isaías 54, un capítulo después de Isaías 53. ¿De qué trata Isaías 53? Trata de los padecimientos de Cristo. Es decir, porque Jesús murió en nuestro lugar y para el perdón de todos nuestros pecados es que Dios puede jurarnos esto. Porque toda su ira santa ya cayó en el cuerpo de Jesucristo sobre la cruz y allí todo fue consumado, es que ya no hay más ira para caernos a nosotros. Toda la justicia de Dios fue satisfecha ahí en la cruz, y por Su muerte nosotros tenemos vida. Porque Dios lo abandonó a Jesús en la cruz es que Dios ya nunca más nos abandonará a nosotros: 

Mateo 27:46, Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Nosotros merecíamos ser abandonados por Dios por causa de todos nuestros pecados y toda nuestra maldad, pero como Jesús tomó nuestro lugar en la cruz, Jesús fue el que fue abandonado por Dios en ése momento en la cruz. Jesús hizo esto para que nosotros pudiésemos tomar Su lugar delante de Dios –el intercambio divino: Jesús tomó nuestro abandono bien merecido y nosotros recibimos Su aceptación delante de Dios, para que nosotros nunca más tuviéramos que clamar como Él clamó en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” 

Dios ha prometido nunca más desampararnos a pesar de nuestros pecados, porque el castigo de nuestros pecados ya fue pagado en la cruz por Jesús. Por ése sacrificio, ya Dios nunca más nos abandonará: 

Hebreos 13:5b… No te dejaré, ni te abandonaré.
Isaías 41:10, No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Entonces, sabiendo que ahora tenemos paz con Dios por medio de nuestra fe en Jesucristo, veamos cuántas bendiciones más tenemos sólo por creer en Jesús:


02 TENEMOS ENTRADA POR LA FE A ESTA GRACIA EN LA CUAL ESTAMOS FIRMES 

Romanos 5:1-2a, (1) Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; (2a) por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes…

Cada que leemos la palabra “gracia” en la Biblia, siempre significa “favor inmerecido”, porque la palabra original griega que siempre aparece donde en sus Biblias dice “gracia” es la palabra griega “charis” que literalmente significa “regalo”, o “favor inmerecido”.

Entonces, lo que hago para que éste favor de Dios esté activo en mi vida es CREER que tengo éste favor de Dios cubriendo mi vida. Según Romanos 5:2, tengo acceso a esta gracia en la cual estamos firmes por medio de la fe: 

Romanos 5:2a, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes…

Tenemos entrada a la gracia de Dios por medio de la fe (sólo tienes que creer que Dios tiene gracia de ti; La medida de la gracia de Dios que tú crees que tienes es la que tendrás; Si tan solo creyeras que toda la gracia de Dios brilla sobre ti, así será). Sólo necesitamos creer que tenemos el favor y la gracia de Dios para tenerlo. 

Y nota que “estamos firmes en esta gracia”. Es decir, que no podemos ser amovidos (revocados) de esta gracia que Dios nos ha dado. No hay nada que podemos hacer para perder esta gracia que Dios nos ha dado. Lo único que podríamos hacer para perder esta gracia es dejar de creer en Jesús y regresar a la Ley, pero eso es un tema para otro día. No hay pecado en el que tú puedas caer que hará que Dios quite su favor y gracia sobre tu vida. Amén. 

Hay más cosas que tú puedes hacer para aumentar el favor de Dios sobre tu vida, las cuáles puedes descubrir leyendo éste otro blog también escrito por mí persona: 



03 PODEMOS ESTAR GOZOSOS POR EL RETORNO DE JESÚS 

Romanos 5:2b… y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Las palabras griegas que fueron traducidas al español como “nos gloriamos” aquí tienen una amplia definición, de la cual sabemos que estas palabras bien pudieron haberse traducido al español como “nos regocijamos” o “nos causa alegría”. En efecto, la NVI traduce esta frase como “nos regocijamos”. 

La Gloria de Dios en éste contexto es Jesús. La esperanza que tenemos en la gloria de Dios es la esperanza que tenemos en el retorno del Hijo de Dios, es decir, que estamos esperando la Segunda Venida. Y no sólo que la estamos esperando con expectativa, sino que es interesante notar que podemos tener gozo, regocijo y alegría por el retorno de Jesús:
Romanos 5:2b… y nos gloriamos (regocijamos) en la esperanza de la gloria de Dios (El Retorno de Jesús).

Muchas veces, la forma de enseñar de muchos predicadores es la de infundir terror en sus oyentes hacia la Segunda Venida de Cristo, diciéndoles que si no están preparados, se quedarán afuera del rapto donde será el llanto y el crujir de dientes. 

Utilizan pasajes como el de las Diez Vírgenes en Mateo 25:1-13, diciendo que las diez vírgenes hoy en día representan a los creyentes en Cristo que esperan gozoso el evento de Su Regreso. El problema con esta interpretación es que convierte a la parábola en algo terrorífico, pues no todas las vírgenes lograron entrar a la boda, dando a entender que no todos los cristianos entrarán en el Cielo. 

Según mi entendimiento de la Biblia, la interpretación correcta de los símbolos presentados en ésta parábola es que las 5 vírgenes sensatas representan a los personas que han creído en Jesús (La Iglesia), y las 5 vírgenes insensatas representan a las personas que no creído en Jesús. Jesús habló esto a sus discípulos porque para aquel entonces Él ya había sido rechazado por los líderes religiosos de la nación y ya estaban tramando matarle. 

Hay que analizar las cosas que Jesús dijo en su contexto: Jesús dirigió la mayoría de sus mensajes y enseñanzas a los judíos de sus días, pues ellos eran su enfoque principal durante su tiempo en la Tierra. Jesús mismo lo dijo: 

Mateo 15:24, No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Entonces no debemos tratar de sacar las palabras de Jesús fuera de su contexto, pues cuando hacemos eso es que nacen aplicaciones muy negativas y erróneas de las hermosas palabras de Jesús. Jesús siempre habla con palabras de ánimo a los que creen en Él, instándoles a seguir creyendo en Él hasta el fin, y a los que no creen en Él siempre les habla con palabras duras pero instándoles a que dejen de ser incrédulos y que crean en Él. 

La razón por la que los creyentes podemos gloriarnos en la esperanza de la Gloria de Dios la encontramos en el contexto del pasaje en el que leemos estas palabras de Romanos 5: 

Romanos 5:1, Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

Entonces, para empezar, YA hemos sido justificados por nuestra fe, y también, YA tenemos paz con Dios porque hemos creído y recibido la obra de Su Hijo Jesús en la cruz. ¡Con razón los creyentes podemos gloriarnos en la esperanza de la Gloria de Dios! ¡Si ya estamos justificados y ya tenemos paz con Dios! 

Romanos 8:33b-34a, Si Dios es el que justifica, ¿quién es el que condenará?

¡Los creyentes podemos gloriarnos en la esperanza de la gloria de Dios, pues todos nuestros pecados han sido ya lavados en la sangre de Jesús, y ya no tenemos pecado que pueda condenarnos para cuando Jesús vuelva! 

Romanos 8:1a, Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…

Habiendo entendido esto primero, ¿cómo podemos entender correctamente pasajes como éstos?: 

Mateo 24:30, Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
Revelación 1:7, He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
Pasajes como éstos dicen que todas las tribus y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él (se lamentarán por verle en Su Retorno). 

Para empezar, debemos entender que no todas las personas en la tierra lamentarán ver a Jesús en Su Retorno. Como ya entendimos de Romanos 5:2b, nosotros, los que ya hemos sido justificados y que tenemos paz para con Dios, podemos gloriarnos en la esperanza de la Gloria de Dios. 

Pero entonces, ¿quiénes son los que lamentarán? Los que lamentarán son los individuos de cada tribu y linaje de la tierra que no creyeron en Jesús y que, por lo tanto, no han sido perdonados de sus pecados. 

Revelación 1:7 no dice que todos los ojos que le vean lamentarán haberle visto; si leemos detenidamente, clarito dice que (1) todo ojo le verá, y que (2) Todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. No es que todo ojo que le vea lamentará, sino que personas representantes de todos los linajes de la tierra lamentarán. 

Nosotros, los que hemos sido justificados por fe, no lamentaremos Su Retorno, sino que nos gozaremos en gran manera cuando Él vuelva. ¿Cómo estar tristes cuándo el Novio llegue? ¡Las bodas del Cordero habrán empezado! ¡Será el momento más feliz y alegre de la historia para todas las personas que con tantas ansias esperábamos hace rato Su Retorno! 

Revelación 19:7-8, (7) Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. (8) Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

“El lino fino es las acciones justas de los santos” habla acerca de nuestra justificación en Cristo: nota que ella no tuvo que luchar para ser vestida de lino fino limpio y resplandeciente, sino que se le vistió sin esfuerzo humano alguno. Recuerda que somos salvos sin obras ni méritos, Efesios 2:8-9.

Revelación 19:9, Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

En verdad, ¡cuán bienaventurados somos los llamados a la cena de las bodas del Cordero! ¡Cuán dignos somos de envida de parte de los que no son llamados a la cena de las bodas del Cordero! Los que no habrán sido llamados a la cena de las bodas del Cordero son los que no habrán sido justificados por su fe, los que no aceptaron la invitación de Jesús., porque he aquí la invitación se está haciendo a todo el mundo antes de la boda, pero habrá gente de todos los linajes de la tierra que aceptaran la invitación y creerán en Jesús, y habrá gente de todos los linajes de la tierra que rechazará la invitación al no creer en Jesús. Ellos serán los que lamentarán, los que serán echados fuera a las tinieblas donde será el llanto y el crujir de dientes. 

04 OTRAS PARÁBOLAS DE JESÚS QUE HAN CAUSADO TERROR AL SACARLES DE SU CONTEXTO 

Otro pasaje que habla acerca de una invitación a una bodas es Mateo 22:1-14.

Los que fueron invitados al banquete fueron los judíos, pero ellos rechazaron la invitación cuando rechazaron a Jesús. Nota que incluso maltrataron y mataron a algunos siervos del rey, vrs6. Esto pareciera drástico y animalesco de parte de estas personas que fueron amablemente invitadas al banquete del rey, pero para poder entender la razón por la que Jesús ilustra esta imagen tan “innecesariamente” sangrienta, debemos entender acerca del público que escuchó a Jesús decir estas palabras. Jesús estaba reprendiendo el mal proceder de parte de los líderes religiosos de la nación al matar una y otra vez a los profetas enviados por Dios. 

Si estudiamos la historia de la nación de Israel en el Antiguo Testamento, vemos que a lo largo de su historia, muchos profetas de Dios fueron muertos en manos de los dirigentes del pueblo de Dios. El mismo Hijo de Dios fue muerto en manos de los líderes religiosos de aquel entonces de la nación de Israel (el pueblo originalmente invitado por Dios al banquete). 

Vrs9-10, los que no fueron originalmente convidados a la boda somos nosotros, los gentiles. Después de que la nación de Israel rechazó a Su Mesías, Dios los haría tener celos yendo a los gentiles y revelándose a ellos como Su Salvador. En Romanos 10:19, el autor menciona palabras del Antiguo Testamento que dicen así: 

Deuteronomio 32:21, (esto lo dice Dios acerca de los judíos) Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo (nosotros), Los provocaré a ira con una nación insensata (es decir, los gentiles, o sea, nosotros).

Después de decir la parábola de los dos hijos en Mateo 21:28-32, y después de decir la parábola de los labradores malvados en Mateo 21:33-41 (parábolas cuyas interpretaciones son las mismas de las parábolas que hemos venido viendo hasta ahora en esta lectura), el mismo Jesús les dice (respectivamente) a los judíos líderes de la nación: 

Mate0 21:31b, De cierto os digo, que los publicanos y las rameras (un símbolo que nos representa a nosotros, los gentiles) van delante de vosotros (los judíos) al reino de Dios.
Mateo 21:43, Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros (los judíos), y será dado a gente que produzca los frutos de él (a nosotros, los gentiles).

Regresando a Mateo 22:11-14, el hombre que no estaba vestido de boda representa a los gentiles, que a pesar de haber sido invitados a la boda, nunca creyeron en Jesús como el Hijo de Dios y, por lo tanto, nunca lo recibieron como su Salvador personal, pues solamente al creer en Jesús, el Espíritu Santo ejecuta la labor de limpiarnos de todos nuestros pecados mediante la Sangre de Jesús, y nos viste con ropas para la boda (el lino fino, limpio y resplandeciente de Revelación 19:8). 

En Lucas 14:15-24 encontramos otra parábola de un gran banquete, donde cierto hombre prepara un gran banquete e invita a muchos amigos. Uno a uno los invitados empiezan a darle excusas ridículas del por qué no pueden asistir al banquete de su amigo: nota que uno compra un terreno y después se excusa de ir al banquete diciendo que debe ir a verlo, vrs18. ¿Quién compra un terreno sin antes verlo primero? Lo mismo con el que compra las 5 yuntas de bueyes, vrs19. La verdad es que no tenían ningún interés con ir al gran banquete preparado por su amigo, pero como no quieren decirle eso directamente, inventan excusas ridículas como para justificar su ausencia al banquete. Una vez más, en estos pasajes, los invitados originales que rechazaron la invitación fueron los judíos. 

Los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos del versículo 21 nos representan a nosotros en éste contexto. Como los invitados originales no quisieron ir al banquete, el Señor nos extendió la invitación a nosotros, los gentiles, los que originalmente no fuimos invitados a formar parte del pueblo de Dios. Pero Dios hizo un pueblo de nosotros, los que no fuimos originalmente pueblo: 

Romanos 9:25-26, (25) Como también en Oseas (Oseas 2:23) dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. (26) Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente (Oseas 1:10).

Nosotros, antes de Cristo, en verdad que fuimos pobres, miserables, mancos, cojos y ciegos. ¡Pero ahora hemos sido enriquecidos al conocer a Cristo (y no hablo de una riqueza material, aunque Dios no tiene ningún problema con enriquecerte materialmente, pero Su enfoque principal es enriquecerte internamente), y los que éramos ciegos a la Verdad ahora vemos! 

05 INVITACIÓN A LAS BODAS DEL CORDERO (INVITACIÓN A CREER EN JESÚS)


Lucas 14:22-24, (22) Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. (23) Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. (24) Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

Nota que la invitación aún se está extendiendo hasta el día de hoy. ¡Es mi privilegio y mi honor formar parte de los siervos del Señor que están saliendo a todas partes a seguir invitando a más personas al Gran Banquete! Y sólo el Señor dirá cuándo se cerrarán las puertas para no recibir a más personas. 

Amado lector, si tú aún no has creído que Jesús es verdaderamente el Único Original Hijo de Dios, te animo a que aceptes su invitación a Su Boda y a Su Gran Banquete que el Padre le está preparando en el Cielo: cree en Jesús. Al aceptar Su Invitación (al creer en Jesús), el Espíritu Santo entrará en ti y te limpiará de adentro hacia afuera, y te vestirá de lino fino limpio y resplandeciente, que son las ropas para la boda de modo que estés listo. No te alistes haciendo buenas obras sino creyendo en Jesús (en otra ocasión explicaré la importancia de las obras, pero por ahora sépase que éstas no son necesarias para tu salvación eterna, porque si así fuera ¿quién realmente merecería ser salvo?) 

Jesús no es éste Dios terrorífico que dejará afuera a Sus Hijos. Él solamente dejará afuera a los que Él no conoce, es decir, a los que nunca lo conocieron a Él como Su Señor y Salvador (los que nunca creyeron en Él y los que nunca lo reconocieron como Señor y Salvador), pero una vez que tú has creído en Jesús, puedes tener esta ancla segura para tu alma, que la ira entre ti y Dios ha sido puesta a un lado y que ahora tienes paz con Dios. ¡Justificado pues por tu fe, puedes gloriarte en la esperanza de la Gloria de Dios juntamente con todos nosotros, Sus santos! 

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